jueves, 30 de agosto de 2012

¿Quién Quiere Ser Millonario?

Buenas noches, soy Pablo de Tarso, con dos maestrías en apostolado y discipulado de L. A. Vida University, apóstol pensionado de la Iglesia Primitiva. Les doy la bienvenida a un nuevo programa de su concurso favorito… Desde la ciudad de Jerusalén… ¡QUIÉN QUIERE SER MILLONARIO! ¡Un programa en el que la riqueza más grande es la espiritual!

Con un premio simbólico acumulado de 200 millones de dólares para esta semana; vamos a dar paso, sin más preámbulos, a nuestro primer participante de la noche, y para ello vamos con nuestra primera pregunta clasificatoria… Recuerden que el clasificado será quien responda correctamente y más rápido…

La pregunta es:


Cinco segundos… Y la respuesta correcta es… ¡la “d”!

Parece que hay un clasificado… Es el señor Noleo Nadal, que nos visita desde la vereda El Rebuzno en Villa Ignorancia, departamento de Burrolandia… ¡Adelante, Noleo!

Mientras llega nuestro participante al puesto para participar, quiero aconsejarles que se aseguren que su oración no vaya acompañada de ronquidos. O sea, nada que ver. En especial si su oración tiene lugar en un evento espiritual de carácter público, como una vigilia o un ayuno; pues, es de mal gusto para los asistentes verlo cabeceando y roncando, y usted puede ser objeto de múltiples chistes pesados por tal causa. Se recomienda cambiar la oración roncadora por un buen momento de descanso, y luego retomar la actividad oratoria.

¡Y acá está ya! ¡Nuestro participante clasificado! Buenas noches, Noleo; Cuéntanos, ¿cuál es tu propósito esta noche, al venir a este programa?

Noleo: Hola Pablo, pues, que he venido para forrarme en billete. Quiero encender las velas con billetes de 100 dólares.

Pablo: Bueno… imagino que también has venido a aprender de la Palabra de Dios, para recibir la riqueza de la vida eterna… ¿no es así, Noleo? Creo que eso es más grande… ¿verdad?

Noleo: Ehm, bueno, también, claro que sí…

Pablo: Recuerda la temática, Noleo; hago la pregunta, y seleccionas una de las respuestas posibles… Recuerda, también, que puedes acudir a la ayuda de la moneda, más conocida como “el cara y sello”…

Vamos con la primera pregunta…


Por 10 millones:



Noleo: mmm… Voy a usar la ayuda de “el cara y sello”, pues tengo dudas entre a, b, c y d… ¡Ah! ¡cayó la “d”!… ¡Pablo, dame la “d” de dinero!

Pablo: Así es Noleo; aunque creo que has ganado de chiripa… ¡Vale la respuesta! ¡Es la “d”!

Cuando oremos, abstengámonos de cambiar el tono de voz para imitar a nuestro líder. Por favor, ante todo la originalidad. Somos hijos de un Dios original, y nos entiende en nuestro tono de voz. Si tomamos esta recomendación, haremos una oración in fashion.


Vamos con la pregunta para 20 millones:



Noleo: mmm… Creo que... Usaré de nuevo la ayuda de “el cara y sello”, pues tengo dudas entre a y b y también entre c y d… ¡Ah!, cayó la “a”… ¡Pablo, dame la “a” de amor al dinero!

Pablo: Al parecer la suerte, contrario al conocimiento, está de tu lado, Noleo… ¡Vale la respuesta! ¡Es la “a”!

Abstente de hacer oraciones para llenar vacíos en el servicio religioso. O sea, la oración no fue creada como relleno para la falta de programación.


Vamos por 50 millones:



Noleo: mmm… Se mea acabó de olvidar, Pablo... La tengo en la punta de la lengua… Usaré de nuevo la ayuda de “el cara y sello”, pues tengo dudas entre a, b, c y d… ¡Ah!, cayó la “c”… ¡Pablo, dame la “c” de cuenta corriente (llena de dinero)!

Pablo: Creo que deberías jugar la lotería y el Baloto, Noleo; eres un suertudo… ¡Vale la respuesta! ¡Es la “c”!

La oración correcta es la que sale del corazón, no aquella que adornamos para quedar bien ante quienes nos ven. La oración sincera es la que recibe una buena recompensa de parte de Dios.


Vamos por 100 millones:



Haber Burroleo, vamos con tu respuesta…

Noleo: Ahora sí, me puse nervioso, Pablo… Debo confesar que me gusta mucho zamarrear a la gente cuando oro por ellos y “salpicarlos con saliva santa”… pero, creo que es la menos buena de todas las opciones… mmm… ¿Será que esto no debe estar en mi oración por otras personas?... Usaré de nuevo mi ayuda idonea de “el cara y sello”, pues tengo dudas… Ah, cayó la “c”… Confiaré a la suerte mi forrada de billete… ¡Pablo, dame la “c” de cien (millones)!

Pablo: … ¡Anda! ¡Pero, que has asegurado los 100 millones, Noleo! ¡Felicitaciones! ¡Es la “c”!

El poder que Dios nos ha dado no consiste en nuestra fuerza humana, de la cual hace parte “la zamarreada”, y podría ser mejor orar evitándola al igual que “la salpicada”, para no incomodar la oración y la comodidad  de la persona por la cual oramos… Esto no se trata del esfuerzo humano, sino de la obra del Espíritu Santo de Dios. En medio de la zamarreada y la salpicada, de seguro hay una buena intención en quien ora; pero podríamos ayudar mejor, eventualmente,  si nos abstenemos de estas estrategias.

Ahora, Noleo, recuerda que si decides seguir con la siguiente pregunta, y no aciertas en la respuesta, perderás todo, y quedarás desforrado de billete… ¿Seguimos…? (Sonido de tambores con suspenso…)

Noleo: ¡Adelante Pablo! O salgo de acá forrado o pelado, ¡no hay punto intermedio! ¡Estoy sediento de billete! Perdón... Quiero decir, ehm, sediento de aprender de la Palabra de Dios...

Pablo: Vamos con la siguiente…


Por 200 millones, para forrarte en billete, como dices tú:


Noleo: … No tengo dudas… Pero, por si acaso… ¡Usaré la moneda!… ¡Pablo, dame la “d” de dólares!

Pablo: ¡Error! ¡Error! ¡¡¡Noooooooooooo!!! ¡Pero, si lo has perdido todo Burroleo…! ¡Era la “c” de conocimiento…! Creo que necesitas conocer más la Biblia; necesitas leerla… Te vas limpio de billetes por haber venido forrado en ignorancia¡No te alcanzó la chiripa, Noleo!

Sin embargo, hay un premio de consolación para ti… Te daremos nuestro himnario congregacional, una beca para estudiar en el instituto bíblico y un manual de oración para Dummies de Editorial Oreja Negra… Espero lo aproveches…


Pero, una última pregunta para ti, Noleo; por 0 millones:



Noleo: A ver, Pablo, creo que usaré la ayuda de “el cara y sello” para responderte… mmm… ¡Ah! ¡no! ahora lo recuerdo… No, Pablo, esa sí la tenía segura, segura; porque, cuando oro, me duermo pero yo no ronco
 
Pablo: ¡Oh, no!… ¡Noleo! Ha sido un verdadero disgusto tenerte como participante; espero que sí leas más juicioso la Biblia en adelante, porque de ella aprenderás muchas cosas, y de ella recibirás la bendición y la salvación de tu alma… Mucho más valiosas que los 200 millones que te querías llevar para forrarte y encender las velas de tu casa…

Y, a ustedes, querido público, muchas gracias como siempre; y los esperamos en un próximo programa, con un acumulado de 400 millones de dólares que ha sido posible gracias a que nuestros participantes no leen la Biblia… Pero, sobre todo, recuerden que aún tenemos mucha vida eterna por entregar… Sólo acá, en su programa favorito… ¡QUIÉN QUIERE SER MILLONARIO! ¡Un programa en el que la riqueza más grande es la espiritual!


¡Hasta la próxima!


Referencia Bíblica:
Las citas bíblicas (RVR 1960) son de la versión Reina-Valera © 1960. Modificadas en algunos apartes.
Fuente Imágenes:

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