
En días pasados fui declarado objetivo militar de una de estas fieras de las ventas, quien en mi historia quedaría registrada como La Lengua Más Rápida del Oeste o Quick Tongue, capaz de pronunciar más de 250 palabras por minuto sin respirar, entrenada bajo las condiciones más adversas, y con capacidad incluso para hablar ferozmente debajo del agua (estoy seguro de ello).